Las Aves negras, vuelo de la memoria y la imaginación.

Podemos afirmar que, en la literatura, todas las historias ya están contadas; y que lo único novedoso puede ser la forma para narrar lo mismo. Por eso, el oficio de tejer narrativa se vuelve retador, no sólo en los temas, sino en las formas de transmitir el vasto universo de la condición humana mediante la palabra. En esa vastedad, el drama humano ha sido de los tópicos más recurrentes a la hora de bordar relatos y, por lo mismo, en el que la novedad de las formas es un raro tesoro.

César Vallejo decía, en sus Heraldos Negros, que “Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé! Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma…”. Por ello, el título de Aves Negras es significativo; ya que ofrece cinco narrativas cortas, escritas con pulcritud e intención, en las que se pueden ver los golpes que se empozan en el alma; pero no cualquier alma, en este caso, la de una mujer que ha encontrado sentido y propósito en la palabra escrita.

Así, Marisol Gámez hace valer sus oficios; no sólo el de una escritora en expansión, sino también el de analista del poder (un tema que subyace sin mención explícita en cada relato), y —sobre todo— el de mujer, con todas las dimensiones interseccionales implicadas en la condición del drama humano. Pero no adelantemos, que no es un drama común. Al contrario, lejos del patetismo genérico, en estas historias palpita lo íntimo, y —por tanto— lo verosímil. Cinco historias que van de la peripecia casi cómica, hasta la catarsis de escribir para no desaparecer.

En estas cinco historias, el lector podrá explorar aspectos tan humanos como las formas de subsistir dentro de la carencia comunitaria, en Me debes cien pesos; o, en la antípoda, cómo a pesar de los privilegios aparentes “el matrimonio no efectúa el milagro de dar la felicidad”, como se narra en Destiempos. También hay etnografía, en Redención, bajo el atavío de la tragicomedia se exploran las diferentes dimensiones de la violencia de género; o la bella trampa en Experiencia celestial, con su hábil escritura que vuelve al lector cómplice en el tejido de esta historia que coquetea con el realismo mágico.

Cuatro textos que sirven de preparativo para llegar a la docuficción de Mujer narrada; una historia íntima que resume todos los propósitos del libro, y —acaso— todos los propósitos, también, de las razones por las que nos dedicamos a escribir narrativa: darle forma a la realidad de manera creativa, para poder entenderla, comunicarla, y trascenderla. En este cuento encontramos la catarsis de la palabra con una paradoja: lo que parece una carta de despedida se convierte en la constancia imperecedera de que se ha habitado el mundo. “Un día mis hijos recurrirían a la mujer narrada para encontrar a su madre”, dice Marisol. Y no sólo sus hijos; ya que, gracias al aleteo de estas Aves Negras, las y los lectores la hallaremos junto a la magia de las historias que comparte.

Alan Santacruz. Escritor y articulista del periódico La Jornada.

https://www.lja.mx/temas/alan-santacruz-farfan/

Publicado por Escritura a pleno sol

Autora de Aves negras, libro de cuentos. Ed. Mesa Literaria 2020.

Un comentario en “Las Aves negras, vuelo de la memoria y la imaginación.

  1. Felicidades Marisol, siempre emprendedora, me encanto la idea de “Un día mis hijos recurrirían a la mujer narrada para encontrar a su madre”, que belleza, un abrazo y todo el éxito del mundo!

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