MINIATURAS DE CUENTO

He seleccionado algunos de mis microcuentos para ti.

Sígueme en mis redes y recorre conmigo los conflictos de la naturaleza humana, el desencanto, el mundo mágico, el mito, en fin… el carnaval de ser Latinoamericano.



Una sala enorme

Apagué el televisor y di algunas vueltas en la cama antes de caer en el sopor del descanso. Mis oídos aún eran habitados por Kamala Harris hablándole a la nación. La imaginé volviendo a casa después de tomar protesta como vicepresidenta. Agotada y satisfecha se tiró en el sofá cuando escuchó el timbre… sigue leyendo


Presunto inocente

… Ya está, lo he hecho. La vieja está tirada en el pasillo con un cepillo de dientes en la mano y la cabeza sangrante. Acepto que me equivoqué. Quizá tenía razón, soy un tipo débil e influenciable. Sus chillidos atrajeron a las otras enfermeras y los guardias pronto estarán aquí…sigue leyendo


El deseo de toda mujer dominante

… Será apenas un minuto, pensó. Y sentado a la orilla de la cama, la observó; su cuerpo desnudo de diosa dispuesta siempre al placer. Se centró en su sonrisa encantadora y la manera en que la utilizaba para convencerlo de cumplir sus antojos, como una chiquilla; aunque los demás dijeran que lo manipulaba. Quizá un poco, sí. Pero ella era así, algo caprichosa, bueno, más que eso, reconoció al evocar sus exigencias, dentro y fuera de la cama…sigue leyendo


El otro tratado

… el tratado de paz entre los representantes de los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América que pone fin al estado de guerra entre ambos países, y que ha costado miles de vidas en ambos bandos. Se han perdido 110 000 leguas cuadradas de territorio mexicano”, concluyó el oficial. Enrolló el pergamino y salió del abarrotado mercado, acompañado de un séquito de oficiales.

Entre las frutas, gemidos de animales y otras mercancías se hizo el silencio cómplice como un ente vivo. Y no fue que la gente se hubiera impresionado con el asunto, no, incluso se lo esperaba; el país no se encontraba en condiciones para que su lucha a largo plazo fuera exitosa. Esa confirmación era la señal que los pobladores esperaban para dar inicio al plan de recuperación del territorio…sigue leyendo


Una pequeña y gran muerte

…Estaba sola, no obstante, el amor la poseía. Se daba a sí misma el éxtasis, el regalo de cumpleaños perfecto. Cómo pudo vivir ignorando que algo tan rico existía; con toda seguridad le habían ocultado intencionalmente su existencia. Cómo pudo ser tan ciega, tan casta, tan tonta. De repente, le vino un ataque de tos, seguido, ese intenso dolor en el pecho…sigue leyendo


Doble traición

…“Aquí pasé mis mejores años”, dijiste con tristeza; el aire olía a estiércol. “Entre estos muros sucios me convertí en El Españolito, el gran torero, y ahora, ¿Qué soy? ¡Un pellejo entre las mantas!” Fijaste la vista en un toro acaramelado que pastaba indiferente y reclamaste: “¡Eh, tú! Iluso ¿me ves? Miradme, ¡Deja de comer y veme! ¡No volveré a torear!”, gritaste desesperado, limpiándote las lágrimas de la cara… sigue leyendo


Mar y Sol

He querido ser una sola. Marisol, para ser precisa, pero no he podido. Algunas veces he sido Mar, otras he sido Sol. Nos hemos esforzado por llevarnos bien, congeniar y ponernos de acuerdo para…sigue leyendo


Negación

Al salir de la habitación noté su mirada. Me recorrió de pies a cabeza con el aire melancólico de los últimos meses. Aun así, mamá se esforzó por que todo fuera como cada mañana; sonrió, me besó la frente…sigue leyendo


Trascendencia

Me gustaba hacer el amor con el cuentista. Entrar a su cuarto oscuro, desordenado y oloroso a colonia, como él. Sentarme a su lado a mirar la calle gris anegada de lluvia. Me aburría ver la pobreza del barrio, pero eso era lo que me hacía tenerlo como amante…sigue leyendo


Demonio interior

Hace horas que Sofía Belaunde de Avella quiere irse del coctel de negocios. Volver a casa, quitarse los tacones, las medias, el vestido recto que estiliza su silueta al precio de la comezón. No es la primera vez que la música del piano, las tenues luces del bar le provocan ese hastío, pero, sobre todo, desea huir del lugar por la náusea que ya le provoca saludar a la misma gente, el esfuerzo de intercambiar sonrisas…sigue leyendo


Minuto noventa y seis

―Doctor, la señora Amanda Green no está. La hemos buscado por todo el asilo, pero no la encontramos.

―Pero, ¿cómo? ¿Con quién estaba? ―Sobresaltado, el doctor persigue la ruta que lleva el enfermero. ¿Lograría escapar esta vez? ―pregunta para sí…sigue leyendo


Nuevo monumento en París

Yo los vi en el centro del parque. A pesar de sus andrajos de pordiosero pude reconocer a Oscar, el creador, hablando con su creación, el Príncipe Feliz, quien, como Dorian, a pesar de los años seguía hermoso. Oscar lo miraba con extrañeza, ya que él mismo había decidido otro final para ese personaje; un final feliz como el de muchos cuentos…sigue leyendo


Sueños, fantasías y olvidos

Mientras revuelve las fichas del dominó, Arturo mira a su alrededor para comprobar que nadie más que sus amigos, escuchará lo que va a contarles.

―No lo van a creer, pero anoche, después de dos años, pude hacerle el amor a Cristina ―dice con euforia contenida.  

―Dijiste eso ayer, Arturo ―exclama Miguel.

―¿Lo hice?

―¡No importa! ―responde Manuel. Cuéntanos, Arturo…. sigue leyendo


Incontinencias morales, de Marisol Gámez

—Es hora de irme. Pronto llegará mi reemplazo —avisó la hermana a la joven castigada.

Tres días con sus noches, Sor Justa, la hermana con fama de intolerante y despótica custodió el castigo de Alma, la alumna que fue descubierta escribiendo esos versos impúdicos que circulaban a hurtadillas por la escuela. Poemas que subliman la libido con su lenguaje explícito, elogian la autocomplacencia del cuerpo femenino a tal punto que toda la población escolar puso en duda el elevado valor de la castidad y la moral cristiana.

—Pero antes de irme, quiero saber si el escarmiento de separarte de esas compañeras que festejan tus escritos, sacará el pecado de esa mente tuya tan propensa a la carnal lubricidad...Sigue leyendo


Secreto de compasión, Marisol Gámez

Como todos los días, don José se levanta temprano. Hace tiempo que se siente débil, enclenque, pero Chester, su perro y única compañía de los últimos años, bien merece su habitual caminata por el parque…sigue leyendo


La extensión del progreso, Marisol Gámez

Aquel joven soñador miraba su pueblo con satisfacción; después de décadas de carencias sociales, finalmente se extendía el progreso. En breve el concreto, el vidrio, las modernas vías de comunicación y el comercio brillarían en las calles y de las otras comunidades. Ningún lugar quedaba sin un poste y su farola, ni el campo llano ni el monte. La promesa de una vida mejor se hacía realidad…sigue leyendo


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