El pozo, de Luis Mateo Díez

Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años. Fue una de esas tragedias familiares que sólo alivian el tiempo y la circunstancia de la familia numerosa. Veinte años después, mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse. En el caldero descubrió una pequeñaSigue leyendo “El pozo, de Luis Mateo Díez”

Fábulas, de Julia Otxoa

Siguiendo el ejemplo de los cuentos de Las mil y una noches, el reo comienza a relatar fábula tras fábula a su verdugo, con el fin de entretenerle y retrasar al máximo el momento de su muerte. Pero ocurre que en mitad de la noche se le acaban de pronto las historias y ya noSigue leyendo “Fábulas, de Julia Otxoa”

Salsa agridulce, de Juan García Armendáriz

Vencida la aprensión que al principio nos produjo el licor de lagarto —el bicho, introducido en la botella como un feto retorcido y escamoso, tenía de color verde el alcohol —, mi compañero y yo bebimos varias tacitas de porcelana de aquel aguardiente que la camarera, con sonrisa oriental y sumisa, nos fue sirviendo duranteSigue leyendo “Salsa agridulce, de Juan García Armendáriz”

La paradoja de Protágoras, de José Antonio Marina

Protágoras convino con Euatlo que le enseñaría Retórica para ser abogado y que no le cobraría sus lecciones hasta que Euatlo ganara su primer pleito.Después de aprender el oficio, Euatlo decidió no ejercerlo nunca, con lo que evitaba tener qu pagar a su maestro. Protágoras le demandó ante los tribunales y argumentó de esta manera:—Sigue leyendo “La paradoja de Protágoras, de José Antonio Marina”

La misión del héroe, de Tomás Borrás.

El héroe tenía una misión que cumplir. Armado y con el caballo a la puerta, iba a partir para salvar a su pueblo. La esposa le imploró que renunciara a la hazaña: Puede costarte la vida. Confórmate con la vida y el amor – le repetía llorosa, inclinada.El héroe, para cumplir con su deber, sacóSigue leyendo “La misión del héroe, de Tomás Borrás.”

Literatura, de Julio Torri

El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del Sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sinSigue leyendo “Literatura, de Julio Torri”

Los ojos culpables, de Ah´med Ech Chiruani

Cuentan que un hombre compró a una muchacha por cuatro mil denarios. Un día la miró y se echó a llorar. La muchacha le preguntó por qué lloraba; él respondió:— Tienes tan bellos los ojos, que me olvido de adorar a Dios.Cuando quedó sola, la muchacha se arrancó los ojos. Al verla en eses estado,Sigue leyendo “Los ojos culpables, de Ah´med Ech Chiruani”

Franz Kafka y la niña, de Joseba Sarrionandía.

Imagínate, Franz Kafka en una calle de Praga. No, no es en Praga, es otra ciudad. Imagínatelo en una calle de Berlín. En el noviembre de 1923, él y Dora Dymant cambiaron de casa —Grunewaldstrass, 13 —y alquilaron dos habitaciones en casa de un médico.Imagínate aquel escritor, afectado ya por la tuberculosis, paseando por laSigue leyendo “Franz Kafka y la niña, de Joseba Sarrionandía.”

Hablaba, y hablaba, de Max Aub

… y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? HubieraSigue leyendo “Hablaba, y hablaba, de Max Aub”

La fábula del ciervo y el arroyo, de Íñigo Pirfano

Se acercó el ciervo a la superficie del arroyo. Se vio reflejado en ella.“¿Cuál de los dos es real…?, pensó. Y se volvió a sumergir. Tomado del libro: Dos veces cuento, Antología de Microrrelatos Lee otros microcuentos en: Miniaturas de cuento