Divergente

Disimulando mi desencanto por su terapia, le pregunté al psicólogo cuándo me daría de alta. El hombre canoso colocó su bloc de notas sobre la mesilla, se cruzó de brazos, hizo un gesto incómodo. Esforzándose por ser empático explicó que mi ternura maternal, mi sensualidad innata estaban aún encapsuladas en algún momento de mi pasado,Sigue leyendo “Divergente”

El que no tiene nombre, Fermín Petri Pardo

Yo soy el que todo lo ve, el que todo lo sabe, el que todo lo dice. Yo vi a Dios hacer el mundo y hacer al hombre. Y después vi al hombre hacer su primera fogata, su primera ciudad, su primera guerra. He conocido a los profetas. He visto nacer y morir a reyes,Sigue leyendo “El que no tiene nombre, Fermín Petri Pardo”

La escena perfecta, de Marisol Gámez

“¡Apaga eso! ¡Cancelaré el estreno!” Gritó con furia el director en la oscuridad del cine. Se dio un puñetazo en la rodilla. La película no es ni la caricatura de lo que tuvo en mente antes de la filmación. “La actuación es pésima, la crítica nos hará pedazos” dijo de camino a la salida. “EstaSigue leyendo “La escena perfecta, de Marisol Gámez”

Delicias mexicanas, de Marisol Gámez

Cuento ganador del certamen Cuéntale tu cuento a La Nota Latina 2016. El frío obligó a John a abandonar el mostrador. No había terminado aún su jornada en la tienda, pero la idea de entrar en el ambiente de un bar lo animó. Caminó con la cara al cielo, como siempre, hacia su auto porSigue leyendo “Delicias mexicanas, de Marisol Gámez”

Mujer narrada, de Marisol Gámez

Esta es mi semblanza. Lo que leerás es real pero también ficción. Lo mejor de un cuento suele ser el final, pero este es diferente: termina diluyéndose en la nada. El narrador de una historia es el que la escucha y el que la lee, es quien la destaca por sobre  la enmarañada página deSigue leyendo “Mujer narrada, de Marisol Gámez”

Destiempos, de Marisol Gámez

Ya ves, los hombres son así, silenciosos. Por ejemplo, después de tus encantadoras vacaciones entre góndolas, estás en la estación de Santa Lucía paseando los ojos entre la muchedumbre sin detenerlos en nadie. Vas a la ventanilla que expide los biglietti para que te confirmen lo que ese reloj gótico ha evidenciado, el retraso delSigue leyendo “Destiempos, de Marisol Gámez”

La niña que no estaba en ninguna parte, de Ana María Matute.

Dentro del armario olía a alcanfor, a flores aplastadas, como ceniza en laminillas. A ropa blanca y fría de invierno. Dentro del armario una caja guardaba zapatitos rojos, con borla, de una niña. Al lado,entre papel de seda y naftalina, estaba la muñeca, grandota, con mofletes abultados y duros, que no se podían besar. EnSigue leyendo “La niña que no estaba en ninguna parte, de Ana María Matute.”

Los sueños de Esteban, de Yenitza Anseume.

Esteban tenía la facultad de soñar cosas que al día siguiente sucedían. Esta vez soñó que andaba sobre la cabeza de un hombre elegante pero sencillo. A su paso las mujeres miraban y de inmediato sentían esa química que les atraía de aquel caballero. En las calles se escuchaban rumores y susurros de las féminasSigue leyendo “Los sueños de Esteban, de Yenitza Anseume.”

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj, de Julio Cortázar.

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedreroSigue leyendo “Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj, de Julio Cortázar.”

El pozo, de Luis Mateo Díez

Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años. Fue una de esas tragedias familiares que sólo alivian el tiempo y la circunstancia de la familia numerosa. Veinte años después, mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse. En el caldero descubrió una pequeñaSigue leyendo “El pozo, de Luis Mateo Díez”