Lógica, Jean Cocteau

Los padres de una de nuestras sobrinitas le anunciaron a ella que un ángel acababa de traerle un hermanito. “¿Quieres ver a tu hermanito?”, le preguntó su padre. “No, dice ella, yo quiero ver al ángel”.

La felicidad, Andrés Neuman

Me llamo Marcos. Siempre he querido ser Cristóbal. No me refiero a llamarme Cristóbal. Cristóbal es mi amigo: iba a decir el mejor, pero diré que el único. Gabriela es mi mujer. Ella me quiere mucho y se acuesta con Cristóbal. Él es inteligente, seguro de sí mismo y un ágil bailarín. También monta aSigue leyendo «La felicidad, Andrés Neuman»

Apuntes para ser leídos por lobos, René Avilés Fabila

El lobo, aparte de su orgullosa altivez, es inteligente, un ser sensible y hermoso con mala fama… Trata de sobrevivir. Y observa al humano: le parece abominable, lleno de maldad, cruel; tanto así que se suele utilizar proverbios tales como: “Está oscuro como la boca de hombre”, para señalar algún peligro nocturno, o “el loboSigue leyendo «Apuntes para ser leídos por lobos, René Avilés Fabila»

Para escoger, Guillermo Samperio

Las coladeras son bocas con sonrisas chimuelas. Las coladeras han perdido los dientes de tanto que las pisamos. Sin coladeras la vida sería demasiado hermética. Las coladeras están nuestros pies. Las coladeras son bocas de fierro de la ciudad. Las pobres coladeras están ciegas. Las coladeras son pura boca. Las coladeras se ríen de losSigue leyendo «Para escoger, Guillermo Samperio»

Los cíclopes, Julio Cortázar

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige ySigue leyendo «Los cíclopes, Julio Cortázar»

La sirena, Marcial Fernández

La vi y me quedé boquiabierto: sin duda era una sirena. Cabellos rojos, rostro de infanta, pechos frondosos y cola de pez. En ese momento sentí que mi sola presencia la aterró, y pues se revolvía espantosamente como si quisiera escapar de algo: su torso desnudo y su monstruosa cola emergían y desaparecían a rasSigue leyendo «La sirena, Marcial Fernández»

Se daba su lugar, Rita Acevedo

Andrea, la sirvienta, está preocupada. —En el Socorro—explicó —el padre nos dijo que hay otra vida. Si uno supiera, señora, que le va a tocar una casa buena, como ésta, en que la tratan a una con consideración, no me importaría; pero francamente, trabajar allá con desconocidos, con déspotas que abusan del pobre…

Desastroso fin de los tres Reyes Magos, Marco Denevi

“Herodes, viéndose burlado por los Magos se irritó sobremanera y mandó matar a todos los niños de Belén.” (c. (Mateo, 2, 16). Camino de regreso a sus tierras, los tres Reyes Magos oyeron a sus espaldas el clamor de la Degollación. Más de una madre corrió tras ellos, los alcanzó y los maldijo. De todosSigue leyendo «Desastroso fin de los tres Reyes Magos, Marco Denevi»

Lecturas en un minuto

Navidad, Juan Ramón Gómez de la Serna Era la noche de Navidad y en el fondo de la inclusa los niños cantaban villancicos desesperadamente ante el nacimiento que habían improvisado las monjas. Eran las doce, y una monja comenzó a encender las velas rojas, rosas, azules y amarillas con esa lenta prosopopeya con que seSigue leyendo «Lecturas en un minuto»

Lecturas en un minuto

La mosca, Slawomir Mrozek Me molestaba una mosca. La espantaba, pero ella volvía, entonces yo la seguía espantando. Por fin dijo:          —Si no, no. Yo esperaré hasta… No voló lejos y se posó en un perro muerto.          —Hasta … ¿qué? —pregunté.          No dijo nada. Tampoco insistí temiendo que me sé la respuestaSigue leyendo «Lecturas en un minuto»